TOM COLLINS

El Tom Collins es otro de los cócteles más populares hoy en día. Su nombre parece ser una combinación entre el nombre John Collins, bar tender a quien se le atribuye su invención, y la ginebra Old Tom que era utilizada en las primeras preparaciones.

El cóctel cuenta con distintas variaciones consistentes en sustituir la ginebra por Bourbon (John Collins) o por Vodka (Vodka Collins).

Nosotros os recomendamos la versión original. Mejor con una ginebra London Dry y, a ser posible, española. En cualquier caso, con una ginebra premium el Tom Collins quedará perfecto.

INGREDIENTES DEL TOM COLLINS

Ginebra Premium London Dry - 50 ml

Agua con azúcar (proporción 1:1) - 30 ml

Zumo de limón recién exprimido - 25 ml

Soda

Twist de naranja (decoración)

PREPARACIÓN DEL TOM COLLINS

Para el Tom Collins, lo primero de todo es preparar el jarabe, esto es, remover agua con azúcar en la proporción 1:1. Utilizaremos agua mineral a temperatura ambiente, para que el azúcar se disuelva bien. Si se quiere hacer más rápido se puede usar azúcar glass, pero reduciremos el volumen de azúcar.

Una vez tenemos el jarabe, procedemos a mezclarlo con la ginebra y el zumo de limón en la coctelera. Agitamos bien y colamos el resultado en el vaso lleno con hielo.

Échale un ojo a nuestro vídeo sobre cómo preparar el TOM COLLINS perfecto:


PRESENTACIÓN DEL TOM COLLINS

El Tom Collins se suele servir en vaso largo (de hecho se le llama vaso Collins), totalmente lleno de hielo.

Para decorar, en Estado Unidos suelen utilizar una rodaja de naranja y una guinda al marrasquino. Desde CATABOX sugerimos un simple twist de naranja o limón. La guinda, si acaso, mejor prisionera en hielo, que queda muy bien.

CONSEJOS

Para el jarabe mejor utilizar azúcar blanco, pudiendo usar azúcar glass si se quiere ahorrar tiempo. Pero ojo con las cantidades, no nos vayamos a pasar de dulce. Es importante que el azúcar esté bien disuelto y que no se note en boca.

Os recomendamos hacer el jarabe en el mismo día; con el tiempo se estropea y coge olores de la nevera, así que no merece la pena hacerlo de un día para otro.